“Tinerfe, conocido con el apelativo el Grande, es el nombre de un aborigen guanche de Tenerife −Canarias, España−, último rey o mencey de toda la isla antes de su división en nueve menceyatos, que dejó en herencia a sus nueve hijos. Se estima que vivió a finales del siglo xiv.”

“En la mitología griega, las Hespérides (en griego antiguo Ἑσπερίδες) eran las mélides (ninfas de árboles frutales) que cuidaban un maravilloso jardín en un lejano rincón del occidente. Según el poeta griego siciliano Estesícoro, en su poema la Canción de Gerión, y el geógrafo griego Estrabón, en su libro Geografía (volumen III), las Hespérides estaban en Tartessos, un lugar situado en el sur de la península Ibérica.”


En el año 2010, mis hijos me regalaron un viaje para dos personas a la Isla de Tenerife y junto con mi hermano cogimos las cámaras fotográficas y allá que nos fuimos, al Jardín de las Hespérides, nombre con el que señalaban estas islas ya en la época de Homero. En avión desde Alicante se tardan unas tres horas. Una vez en el hotel, adquirimos unos mapas e información sobre puntos estratégicos para fotografiar y dimos una vuelta por la ciudad de Puerto de la Cruz, donde ya comenzamos a plasmar las primeras tomas. Nuestro planteamiento fotográfico era recorrer toda la isla y tratar de fotografiar lo menos turístico de ella, aunque muchas veces no puedes huir de los tópicos, pero tratas de no fotografiarlos o fotografiar aquello menos usual.

Al dia siguiente y de buena mañana nos desplazamos en un coche de alquiler al norte de la isla  (Anaga) donde los bosques de Laurisilva están en todo su esplendor una de las características de estos bosques es que su arbolado mayormente son arbustos de una altura impresionante y hay mucho laureles. Impresionantes también sus acantilados y las construcciones hechas sobre los mismos. Dicen las crónicas que durante la conquista de estas Islas por los Españoles, el último reducto por conquistar fue en Tenerife, en Anaga y en las poblaciones de Tejina y Tegueste, donde tardaron veinte años en expulsar a los indígenas Guanches, pueblo aguerrido y batallador, temibles luchadores.

Los siguientes días subimos  a los bosques de pino canario, fotografiamos los mares de nubes, las nieblas, el Teide y los acantilados de los Gigantes. Eludimos fotografiar el sur turístico donde están las playas de mas renombre.

La experiencia fotográfica fue de lo más agradable y fructífera, nos impregnamos de la naturaleza, de los bosques, acantilados, y de la subida al Teide, como siempre el contacto con la Madre Naturaleza expande nuestra Alma.

Juan Franco

Puerto de la Cruz – Tenerife (Islas Canarias)

10-03-2010